El comercio minorista en la era FIGITAL
La realidad del comercio tradicional exige la integración de los ámbitos físico y digital para brindar una oferta única y atractiva. Por Fabián Tarrío, Vicepresidente del Sector Comercial de CAME.
17 | MAR | 2020

La tecnología está generando significativos cambios en la vida cotidiana de las personas. En consecuencia, los hábitos de consumo (de todo tipo de artículos), también se modifican. El consumidor hiperconectado investiga antes de cada compra en un entorno digital que brinda información para orientar las decisiones, además de construir una oferta que parece infinita.

 

En este nuevo paradigma, el crecimiento de las compras online será cada vez más marcado. Y el comercio tradicional necesita innovar si quiere ser competitivo.

 

Muchos negocios ya iniciaron la transformación digital, proceso imprescindible para combinar los mejores atributos de ambos formatos (offline y online), suplir puntos débiles y brindar una propuesta integral al cliente.

 

Integración de dos mundos

En una de las visitas a Centros Comerciales Abiertos españoles que organiza CAME, participamos de una jornada de capacitación acerca de la actualidad del comercio urbano y los cascos históricos. Durante esa actividad, la profesora de marketing especializada en retail, Pilar Zorrilla, presentó el término figital. “Hemos denominado tiendas ‘figitales’ a la fusión de tienda física y digital, o la integración de la tecnología en los espacios físicos”, señaló.

 

Esta relación combina las experiencias presenciales únicas con la practicidad del e-commerce. Pero hay que definir cuál es la mejor manera de implementarla, ya que cada establecimiento -por tamaño, rubro o público target-, tiene un perfil único y específico.

 

Primero las personas

El foco de toda estrategia figital deben ser las personas. La tienda física establece vínculos emocionales que nacen de la atención personalizada, el contacto con los productos, los aromas, la historia que cuenta la vidriera y el paseo por el barrio.

 

Esas virtudes conviven con los beneficios que ofrecen los procesos de compra el mundo digital. Por eso, si queremos que nuestras tiendas sean entornos distintivos, tienen que estar a tono con las nuevas expectativas, integrando lo mejor de los dos ámbitos.

 

La interacción con el cliente se da entre distintos puntos de contacto. El comercio físico pasó de ser el único espacio que mostraba el producto a compartir ese protagonismo. Hoy esperamos que la experiencia de compra sea satisfactoria sin importar el canal elegido para concretar la transacción. Por eso el comprador es omnicanal. Y nuestra estrategia figital también debe contemplarlo.

 

Tecnología en el punto de venta

Los comercios tradicionales deberán incorporar tecnología para ser más eficientes, más competitivos y aportar más valor a los usuarios, facilitando el proceso de compra y generando una experiencia diferencial en el local.

 

Las herramientas incluyen tablets, pantallas interactivas, probadores inteligentes y medios de pago innovadores. Por otro lado, como el e-commerce transformó el modo en que los consumidores transitan un local y buscan artículos, hay que adaptar el espacio físico para ganar eficiencia y funcionalidad.

 

Oportunidades que exigen cambios culturales

El comercio tradicional tiene la oportunidad de generar soluciones que mejoren la vida cotidiana de los consumidores. Las innovaciones servirán para poner en valor los atributos diferenciales de siempre.

 

De esa manera, no sólo se beneficia la salud de los comercios, sino que también se mantienen vivos los centros urbanos a los que pertenecen. En cada barrio y en cada Centro Comercial Abierto, los locales exitosos serán los que hagan foco en sus clientes. Y el perfil figital es el camino a seguir.

 

Fabián Tarrío

Vicepresidente del Sector Comercial de CAME