Desafíos del comercio minorista hacia la pospandemia
El sector debe seguir integrando tecnologías inteligentes a su gestión tradicional para captar y fidelizar a los clientes que adoptaron nuevos hábitos de consumo.
07 | ENE | 2021

A fines de marzo, la crisis económica se profundizó notablemente por los efectos de la pandemia de Covid-19 y las medidas de aislamiento. Hacia fin de año, y a partir de la flexibilización que permitió retomar gran parte de las actividades, la caída de los indicadores del sector de comercio se desaceleró. Pero la situación dista mucho de ser favorable.

 

Todos los rubros cayeron en su rendimiento. Algunos se adaptaron mejor al nuevo escenario, porque pudieron ser más flexibles en su manera de operar, ya sea por infraestructura o porque ya estaban familiarizados con el uso de tecnología en su gestión cotidiana.

 

La necesidad de comunicarse a través de plataformas digitales y vender mediante acciones de comercio electrónico, aceleraron el proceso de transformación digital, que se impuso como el camino a seguir. Esto se debe integrar con tecnologías inteligentes para captar y fidelizar clientes, con la diferenciación y la diversificación como objetivos clave.


De cara a 2021, el desafío de poner esas herramientas al servicio de la gestión cotidiana y estratégica del comercio sigue vigente. Los consumidores tradicionales ya se adaptaron a realizar casi todos los pasos del proceso de compra a través de plataformas online y dispositivos electrónicos: buscar, consultar, comparar, abonar, etc.

 

Ante el afianzamiento de estos hábitos de consumo, que conviven con los atributos del comercio físico, el sector retail debe fortalecer aspectos clave que agregan valor: posibilidad de envío a domicilio, agilidad en la logística de suministro y minimizar las amenazas digitales, que es uno de los principales temores de los consumidores tradicionales.

 

Si bien a través de estas tecnologías inteligentes se está cambiando el proceso de compra habitual, mientras el proceso madura, se requerirá de una integración de las instalaciones físicas y la experiencia digital.

 

El impacto que generó la irrupción de la pandemia fue mejor asimilado por quienes ya estaban familiarizados con esta práctica. Otros empezaron corriendo de atrás, pero se fueron adaptando por medio de la actualización y la capacitación.


Este año, -a pesar de lo difícil que será disipar la incertidumbre-, encuentra al comercio todavía golpeado, pero con más camino recorrido y varias lecciones aprendidas que deben servir para afrontar los desafíos que se vienen.

Fuente: El Universal.